“¡Déjennos salir!”, pedían madres en acto del 10 de mayo que encabezaron Anaya y Alejandra Barrales

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Eufórico, en medio de mujeres que lo vitoreaban, Ricardo Anaya hizo lo que nunca: Bajó del entarimado a darle abrazo a una señora por el Día de las Madres, pero dio un mal paso y, trastabillante, evitó irse de bruces en público.

Ocurrió en segundos, cuando al fondo del salón de fiestas a decenas de madres de familia se les impedía marcharse, hartas de los apretujamientos y el hastío de un festejo del Día de las Madres encabezado por Anaya y la perredista Alejandra Barrales.

-¡A ver, pues, le voy a dar un abrazo!– interrumpió el panista su largo rosario de saludos para complacer a una madre que se lo pedía.

“¡Presidente, presidente!”, le gritaron las porristas mientras Anaya abrazaba a otras invitadas en su día y, tras volver al estrado, otra mujer lo solicitó también para ella. “Ahorita voy para allá, déjenme…”

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